El aceite de oliva virgen extra potencia la fertilidad al optimizar la función de la hipófisis y mejorar los gametos. Durante el embarazo, el ácido oleico y la vitamina E son esenciales para el desarrollo fetal (cerebro y corazón). Su consumo previene la diabetes gestacional, la preeclampsia y protege contra el estrés oxidativo. Además, favorece un peso saludable al nacer y reduce el riesgo de depresión posparto gracias a sus antioxidantes.